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LA RESTAURACION DE ISRAEL Y DE TODAS LAS COSAS

Hechos 3:1

Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Aquí arranca el capítulo 3 con una declaración que si reflexionamos en este primer versículo, automáticamente empiezan a caer siglos de dogmas y de tradición. ¿Qué dogma se derriba con solo leer el primer verso de Hechos 3? ¿Qué dogma de la religión católica, y también de la protestante, se derriba cuando vemos en el verso 1 a Pedro y a Juan que están subiendo juntos al Templo a orar? Ellos están subiendo a la hora novena, esto es a las tres de la tarde, a orar a la Casa de Santidad Al Beit HaMikdash, como se conoce en hebreo.

Pero ¿Qué nos muestra el que ellos vayan a orar al Templo? Bueno este pasaje nos muestra que ellos como discípulos de Jesús no rompieron con la fe de sus padres, con la fe hebrea, ellos no pintaron su raya como se dice en México,  y si Pedro y Juan no pintaron su raya y ya había pasado el capítulo dos del libro de Los Hechos donde supuestamente surge la Iglesia Cristiana, pero aquí vemos en el capítulo 3 que ellos siguen subiendo al Templo a la hora de la oración. Y aun en Hechos 5:42 vemos que todos los días siguen subiendo al Templo a orar

¿Pero que es la hora de la oración? Bueno la hora de la oración se estableció desde tiempo del Rey David (Salmo 55:17) y del Profeta Daniel (Dn.6:10). Ahora  ya saben. ¿Qué hacía Daniel tres veces al día? Y que incluso por eso lo acusaron en falso para matarlo, ya que hicieron que se emitiera un decreto para que nadie hiciera una oración o petición a nadie, más que al rey de Persia en aquel momento, y ¿se acuerdan que hizo Daniel para desafiar ese decreto real? Dice que como era su costumbre, o sea en la época de Daniel, ya existía esa costumbre, y era una costumbre judía, no católica ni cristiana, que consistía en tener tres horarios de oración.

Que eran en la mañana, en la tarde y por la noche, estos tres horarios de oración todavía se practican en las sinagogas, si usted conoce un poco de judaísmo y si alguien tiene conocimiento de lo que acontece en una sinagoga, te darás cuenta que existen tres horarios de rezos, que se llevan a cabo y todos están relacionados con los sacrificios que se llevaban a cabo en el templo, en el Templo se hacían sacrificios en la mañana, en la tarde y por la noche cuando se quemaba todo lo que había sobrado de los sacrificios de los animales, y entonces se llevaba a cabo otro horario de oraciones.

El primer horario, el primer rezo, se conoce como “shajarit” que viene de “Shajar” que a su vez tiene que ver con el amanecer. Entonces cuando amanece, es una costumbre judía ir a la sinagoga, o como vemos en nuestro pasaje cuando estaba el templo en pie, era ir a ese lugar y tener un tiempo de oración, donde básicamente se recitan salmos, recitar porciones de las escrituras donde se ponen todos juntos y hacen una oración  comunitaria.

El siguiente horario de rezos se llama “Minjá”, que consiste otra vez en juntarse por ahí como al mediodía, y hasta las tres de la tarde, y se vuelve a tener otro tiempo de rezos, y después en la noche el tiempo de rezos se llama “Arvit” que tiene que ver con la palabra “Eretz”  que es cuando ya cae el atardecer con la puesta del sol, y es el tercer horario de rezos, entonces si tu estas en una comunidad judía, tienes que saber que la vida de un judío observante gira alrededor de estos tres horarios de rezos. Aleluyah!

Y es lindo todo el concepto que se enseña acerca del rezo, de la oración, ya que los rabinos enseñan que el momento más importante del día de un creyente es el momento de la comunión con Di-s, que el momento de estar orando en comunión con Di-s, ese es el momento más importante de tu día, de manera que todo lo que hacemos como el comer, vestir, el trasportarnos de un lugar a otro, trabajar etc., etc. Todo eso es preparación para el momento cuando nos vamos a encontrar con Di-s.

De manera que la oración matutina, al atardecer y luego al anochecer, son los momentos más importantes de todo el día, solo comemos, nos vestimos, nos trasportamos, y todo lo demás que hacemos es en preparación del tiempo de oración, y si nosotros como creyentes que venimos de un origen gentil, porque venimos a creer en el Di-s de Israel de entre los gentiles, si nosotros entendiéramos la profundidad y la importancia de la oración les aseguro que nuestra vida no sería la misma, porque nuestra filosofía o nuestro pensamiento acerca de la oración es justo al revés de lo que es el concepto hebreo de la oración.

Así que, solo les digo tenemos que volver al concepto original, el concepto de la revelación de Di-s al pueblo hebreo. Entonces nosotros, viniendo de la cultura que venimos, generalmente oramos, como para prepararnos para todo lo que vamos a hacer, es decir, nuestros tiempos de oración son: !hay Señor! Mira bendíceme el día de hoy, guárdame, mira mi trabajo está bien complicado, y ayúdame con la familia, con los hijos, o sea nuestro tiempo de oración, es para prepararnos para las demás actividades y siendo así las cosas, la oración no es el fin, la oración la convertimos en el medio para que en todas las cosas seculares, en todas las cosas del mundo en las que andamos, envueltos nos vaya bien.

Pero el concepto hebreo de la oración es al revés, en el concepto hebreo es, comes, te vistes, trabajas y todos esos son medios para presentarte delante de Di-s y estar allí en su presencia, y se te hace la pregunta ¿Habrá algo más importante en la vida que estar en la presencia de tu Creador? ¿Habrá algo más sublime, más importante, que estar en comunión, en intimidad con Él?  Recordemos lo que dijo el rey David, y por eso David es un hombre conforme al corazón de Di-s! ¿Qué dijo David? Señor, mejor es un día en tu presencia que mil fuera de ella, una cosa he demandado a YHVH y esa buscare, que este todos los días  en la presencia del Señor para contemplar la hermosura del Señor. Para contemplar su rostro. (Salmos 27:4).

 

 

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